Servir para nada

servirSumida en mis reflexiones he caído en la cuenta, así, de repente, de que no sirvo para nada. El verbo “servir” tiene unas connotaciones utilitarias que lo anclan al mundo sensible o terrenal y, en consecuencia, está a años luz de distancia del mundo platónico de las ideas (que es donde yo me muevo como pez en el agua).servirNo sé montar un mueble de IKEA; no sé cambiar la rueda pinchada de mi bici; no sé utilizar un taladro para colgar un cuadro en la pared; no sé tocar un instrumento musical ni cantar bien; no sé coser; no sé cocinar en condiciones (me limito a combinar ingredientes a tontas y a locas tratando de imitar recetas que busco en Internet, con resultados más que regulares); no sé pintarme las uñas; no sé hacerme un moño italiano, estilo Grace Kelly, que me fascina; no sé doblar las sábanas bajeras ajustables (por muchos vídeos que miro lo único que me sale es un gurruño lamentable que escondo en lo más profundo de la cómoda); no sé clasificar bien las cosas, lo cual es un horror para una persona como yo, que me gusta tanto el orden y que detesta tantísimo el caos doméstico. Eso hace que esté continuamente cambiando los sistemas clasificatorios de los objetos cotidianos, no siendo capaz de encontrar nada, y perdiendo un tiempo precioso que podría utilizar para cualquier otro menester.servir

Podría seguir con esta lista de “no sé hacer tal o cual cosa” y rellenar varias pantallas, pero empiezo a deprimirme.servir

Me he dado cuenta, ¡HORROR, PAVOR Y TERROR!, de que solo sirvo para pensar. Es lo único que- me parece- que hago bien (y habrá sus opiniones diversas al respecto). ¿Para qué demonios sirve alguien que solo sirve para pensar? Si al menos estos pensamientos fueran útiles. Esto que estoy escribiendo, por ejemplo, ¿para qué coño me sirve ni a mí ni a ninguno que lo lea? Es duro ser un habitante permanente del mundo inteligible. ¿ESTOY SOLA? Si alguien me lee y siente lo mismo que yo, LE RUEGO ME LO HAGA SABER.servir

Se suceden los días y lo único que me deleita es pensar para mis adentros. Algunas de estas ideas las plasmo en este blog y las comparto. ¿Sirve esto para algo? ¿Le resulta útil a alguien? Quizás si hubiera nacido en la Antigua Grecia yo sería más feliz. Estaría cronológicamente más adaptada (uy, pero entonces no podría buscar por Internet, con lo que me apasiona esta enciclopedia universal).servir

Para más inri, lo que me gusta escribir son auténticas chorradas, ese pelotón de ideas que me dicta la voz que no calla en mi cabeza. No soy una ensayista sesuda, ni experta en ninguna ciencia. Ni siquiera soy capaz de escribir una novela larga porque no sé por dónde empezar, ni urdir una trama interesante, ni ordenar los personajes.servir

No me queda, pues, más remedio, para no dinamitar del todo mi autoestima, que revisar el diccionario. A ver si puedo encajar con alguna de las acepciones del verbo “servir”:

 

  1. Trabajar para alguien como criado o sirviente: la verdad es que nunca he limpiado la casa de otra persona a cambio de un salario. Me daría muchísimo asco quitarle la mierda a otros. Aunque como soy una obsesa de la limpieza seguro que tendría mucho éxito, SÍIIIIIIIII, la mucama ideal! Esa soy yo. Dejaría todo el piso reluciente, inmaculado. Estarían contentos conmigo. ¡SORPRESA! Sirvo para limpiar casas, qué bien.servir

 

  1. Trabajar para una persona o entidad: definitivamente NO. He tenido tantos trabajos por cuenta ajena como pelos en mi cabeza y de todos he salido cagando leches. El motivo siempre el mismo: eran trabajos basura, con contratos temporales, muy mal pagados y con horario abusivo. NO SIRVO PARA TRABAJAR PARA NADIE. Acabo volviéndome loca perdida y si me da cualquier avenate soy capaz de cualquier chaladura (como meterme en la piscina del hotel de madrugada siendo la recepcionista).
  2. Atender al público en un restaurante, comercio,etc.:NO Y NO. Podría hacerlo imitando el comportamiento ajeno, pero no me sale de natural, con lo que a la larga esta fina capita bajo la que me camuflo iría perdiendo fuerza y emergería el Robinson Crusoe que llevo dentro dando al traste con todo.

 

  1. Suministrar o repartir mercancías: para esto sí que serviría, siempre y cuando trabajara yo sola con mi furgoneta. Es un trabajo manual y muy mecánico, que me permitiría pensar en mis cosas mientras tanto. Humm, no está mal, es una opción. Sí, me adjudico esta potencial utilidad práctica: sirvo para repartir mercancías, pero yo sola, sin compañeros/as. Con una carretilla motorizada (tengo poca masa muscular).servir

Llenar el vaso o plato del que va a beber o comer: o sea, en la misma línea de antes, camarera. NO SIRVO PARA ESTO. Despiste, miopía, mal pulso y fobia social no casan bien con tan ajetreada profesión y, como adoro la excelencia, ser una camarera cutre que vaya tirando a todo el mundo el vino en el regazo, NO ES MI IDEAL PROFESIONAL. Además, me da asco ver comer mal a la gente (los que no cierran la boca, se tocan el pelo, estornudan en la mesa…). Tampoco azafata, que es una camarera volando que pasa un carro con comida de plástico.

 

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  1. Dar culto o adoración a Dios: SÍIIIIIIII. ESTA ACEPCIÓN ME ENCANTA. No practico ninguna religión, pero adoro la quietud de los templos, el silencio, el ambiente recogido y alejado de la estridencia de la cotidianeidad. NO ME IMPORTARÍA NADA SER SACERDOTISA. ¡Una vestal! Sí, eso es. Sirvo para vestal. Vestal del siglo XXI. Casada con Dios. Dios es el marido perfecto, porque no te da el coñazo y te quiere con locura. No me importa que me paguen poco. Imagino que el sueldo de una vestal ha de incluir el alojamiento y la manutención. Además, no necesitaría gastar nada en ropa. Una túnica de día y otra para estar cómoda en mi celda. Se me está ocurriendo que otra opción de marido ideal sería el Hombre Invisible, pero ya aquí me estoy yendo hacia otros derroteros, más propios de un nuevo post con tema diferente.servir

 

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