¡Disparad al trompetista!

trompetistaCon este escueto título homenajeo al director de cine francés François Truffaut y al mismo tiempo formulo un deseo que abrigo desde hace bastantes meses: que un alma caritativa se cargue al vecino del quinto. Es un jovenzuelo que, a diario, practica con su instrumento. En el verbo “practicar” reside el meollo de la cuestión. No toca, el pobre diablo, practica. trompetista

Es un aprendiz de trompetista que ignora – ¡el infeliz! -su verdadera condición de petardo integral. Está muy lejos del grupo de virtuosos que  nacen con la clave de sol como antojo en la cara. ¿Alguna vez dieron el coñazo a sus vecinos Miles Davis, Louis Armstrong o Dizzy Gillespie? Me resulta poco verosímil semejante escenario. Estos monstruos ya daban conciertos con los chupachups-silbato.trompetistatrompetista

Hemos subido tres veces a llamarle la atención. A pesar de la murga insoportable, este tipo me da pena. Al fin y al cabo el chico lo está intentando con ahínco. Cada uno persigue su sueño como puede. Es loable su tesón y por eso me aguanto como puedo y no hablo con su casero para que lo eche a patadas del piso tras partirle en los lomos la trompeta.

Todas las sobremesas, especialmente los fines de semana, se enchufa la boquilla a los morros y comienza deleitándonos con “Cumpleaños Feliz”. Es tan malo el puñetero que hasta yo podría tocarlo sin fallar ni una nota con la trompetilla de metal plegable que heredé de mi abuela sorda. trompetistaEs mi vecino un experto en transformar esta canción popular en marcha fúnebre, ideal para un entierro o una procesión con Cristo llevando la cruz. Después siempre viene el tema de El Padrino, de Andy Williams, pero yo, en lugar de sentir ese perfume embriagador, lo que siento son unas ganas locas de hacerle una gastroscopia con la trompeta de marras. En este momento dejo de ser consciente  del repertorio con el que nos machaca, ya que me coloco los tapones de natación en los oídos. Contraataco y hago chocar las ollas, vasos y platos en mi fregadero, imitando el estilo cósmico de Tangerine Dream. Mi propio fragor me pone tan nerviosa que tengo que dejarlo, quedándome en silencio. Me quito los tapones. Va por Acuarela, de Toquinho. Aún queda calvario. Sé fuerte, me digo. Me pongo a hacer mi tabla de gimnasia en el salón, a ver si al menos, la serenata ameniza mis sentadillas. La última es siempre “Dime niño de quién eres”. También yo me lo pregunto. ¿De quién será este niño trompetista que ha recalado en mi edificio? ¡ACABO DE CAER EN LA CUENTA, DIOS MÍO, QUÉ HORROR! En su Segunda Venida, Jesucristo llega “con gran voz de TROMPETA (según las Escrituras). Con trompeta de Dios. Se tocará la TROMPETA y, como un relámpago, con las mismas convulsiones de la naturaleza, la segunda venida de Cristo va a llamar la atención al mundo entero. Será un evento ESTREPITOSO, RUIDOSO Y GLORIOSO, que hasta los mismos muertos va a levantar”.trompetista

¡LO SABÍA! ¡VIENEN LOS ZOMBIS! Y mi vecino del quinto se encarga del entretenimiento musical. Haber caído en la cuenta de que tengo al trompetero de la Segunda Venida de Cristo viviendo por encima de mí no atenúa mi sufrimiento acústico, pero me hace comprender las devastadoras consecuencias que ha tenido la crisis económica para todo el mundo. Incluido el Altísimo.trompetista

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *